Iglesia 0, libertinaje 1

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Argentina, Uruguay, Brasil, ¿ Qué tienen en común? Los tres son países latinos y los tres han aprobado la unión entre personas del mismo sexo, en los tres países la iglesia se levantó en contra de esta propuesta y en los tres países la postura de la iglesia fue descartada. ¿Cómo es posible que este tipo de propuesta anti-natural esté presente en las gavetas de la mayoría de congresos de nuestra amada américa? ¿Cómo inicio esta debacle de principios? La respuesta la podemos obtener observando la realidad que vive República Dominicana hoy. En ninguno de estos países esta legislación apareció de la nada, sino que, primero se inicio un ataque sigiloso y constante a los principios y valores que forman la sociedad.

Este mismo ataque ya ha iniciado en nuestra hermosa Quisqueya, ya la campaña contra la moralidad gano el primer round, ya la ley les dio permiso de propaganda y la iglesia reaccionó cuando ya poco se podía hacer. La campaña de PROFAMILIA no solo atenta contra la moralidad, también es un atentado a nuestra fe cristiana, busca remover los fundamentos bíblicos de nuestra sociedad y crear una sociedad relativa donde no hay principios absolutos y cada quien hace lo que quiera sin que existan leyes que lo coarten.
 La iglesia católica fungió como vocera de los principios en este primer round, mientras que los evangélicos estaban celebrando sus congresos y demás cosas de edificación para ellos. Solo algunos pastores decidieron salir al ruedo y hacer una que otra declaración al respeto. Yo me pregunto cuando se presente la ley que busque legalizar el “matrimonio homosexual” ¿también dejaremos los evangélicos a los católicos como voceros del debate? Cuándo se presenten nuevamente los abogados infernales propugnando por la legalización del aborto, ¿Dejaremos a la iglesia católica que nos represente? ¡Por Dios! Ya es tiempo que nos empoderemos de los derechos que nos asisten y que salgamos al frente a defender no solo lo que la Biblia establece, sino lo que moralmente es correcto.
Nuestra sociedad esta en peligro, no dejemos esta lucha a unos cuantos hombres de fe. Tomemos los medios de comunicación en campos y ciudades, que sepan que los evangélicos estamos aquí y que no apoyamos el libertinaje vestido de intelectualidad que nos venden. No podemos callarnos mientras el país sigue la corriente del posmodernismo que busca desestabilizar todo a su paso. Ya perdimos un round, pero aun podemos ganar la contienda.




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