Estas han sido semanas muy agitadas en nuestro país, parece que ciertas copas ya no aguantan más y se están derramando. La palabra protesta ha sido el pan nuestro de estos últimos días y el asunto según se ve va para largo.

Yo no soy economista, de matemática solo se lo básico (sumar, restar, multiplicar y tal vez dividir). Sin embargo percibo una raíz de todo este mal que va más allá de lo político, económico y social. El problema de nuestro país es el siguiente “Falta de Temor a Dios”. Por mucho tiempo se ha dicho que nuestros dirigentes nacionales son personas indolentes, pero en realidad lo que no tienen es temor de Dios, dicen que son corruptos, pero la realidad es que no temen a Dios. Se habla de que no son asequibles, esto también es por la falta de temor a Dios.
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