CRISTIANOS GALLINAS

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Mi sorpresa ha ido en aumento desde el instante en que reclamaron mi atención, cada vez que paso el panorama es el mismo, ahí están ellas agrupadas ajenas a la realidad. Hace semanas que las observo y el comportamiento sigue siendo igual, cuando pienso en ellas solo me llegan palabras despectivas idiotas, tontas, inútiles, etc. No es posible que sean tan ilusas, como es que teniendo la libertad tan cerca ni siquiera intentan escapar, solo un animal no lo haría. Ah, verdad es que son animales.


Son gallinas las cuales están puestas a la venta de bajo de un puente que me toca pasar cuando voy rumbo a la iglesia. El vendedor no se preocupa en amarrarlas o poner algunos obstáculos alrededor para evitar que huyan, solo se limita a echarles comida y con eso es suficiente para que mantengan su cabeza abajo.  Es posible que una levante la cabeza y comience a caminar hacia la libertad, pero cuando esto sucede el comerciante con toda naturalidad lanza más comida y la gallina regresa al grupo para seguir siendo prisionera voluntariamente. He notado que en algunos momentos el vendedor se distancia varios metros para hablar  con alguien, pero ellas ni se inmutan, continúan en una normalidad que provoca extrañeza.

En el momento que aprecié este drama lo relacione con la vida de muchos creyentes. Gente que vive con su mente nublada ven cadenas y murallas por todos lados, pero no están ahí. Casi siempre forman grupos dentro de la iglesia y no de oración. Contagian a otros con su desanimo y son prisioneros de la depresión y el afán. Una vez alzaron sus cabezas para buscar más de Dios, pero el enemigo o los problemas comunes de la vida los hicieron rendirse y jamás han intentado levantarse. Se han acostumbrado a un estado de inercia; viven sin anhelos, sin sueños. Asisten a la iglesia, participan en congresos, pertenecen a algún ministerio, pero tienen la misma mentalidad de las gallinas que están de bajo del puente.

Los cristianos gallinas viven atribulados, la libertad esta a su alcance solo tienen que levantar la cabeza y pedir a Dios que intervenga, así de sencillo, sin embargo no lo hacen continúan alimentándose del pesimismo y las quejas. Jesús tiene grandes promesas para ellos, pero ellos prefieren escuchar al vendedor que les ofrece la derrota y ellos gustosamente la compran. Si te identificas hoy con esta ilustración abandona la mentalidad de gallina, busca la libertad que Jesús te garantiza en sus palabras levanta la cabeza cual águila real y vuela por encima de la opresión.






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